Unamuno fue siempre un hombre inquieto y rebelde, paradójico y contradictorio, ferozmente individualista, siempre rindiendo culto a su propia personalidad. Luchador contra todo, en guerra consigo mismo, en continua tensión, no encontró nunca la paz, acosado de dudas religiosas y existenciales. Su vida estaba presidida por una intensa actividad intelectual, de incesante lucha consigo mismo.
En cuanto a su ideología,
Unamuno fue militante del PSOE y manifestaba ideas socialistas en su
juventud. Sin embargo con el paso del tiempo va perdiendo la fe y
abandona su militancia política.
Estilo:
Unamuno tiene un estilo que
refleja con gran perfección los rasgos de su personalidad. Es sobrio y
al mismo tiempo vivo y expresivo, despegado de viejas retóricas. Propone
un estilo desnudo, frente a los estilistas que lo visten de galas. Pone
en circulación muchos términos populares. Él mismo escribió que "quería
sacara a ras de lengua escrita voces de la lengua corrientemente
hablada, desentonar y desentrañar palabras que chorrean vida según
corres frescas y rozagantes de boca en oído y de oído en boca de los
buenos lugareños de Castilla y León".
Juega con el idioma, inventa
términos nuevos, desentierra el primitivo significado etimológico de
las palabras. Además busca la densidad de ideas, la intensidad emotiva,
la exactitud de sus descripciones, no la elegancia. Su lucha interna se
aprecia en su gusto por paradojas, antítesis, exclamaciones.
- La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si
nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno
ahogado el propio.

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