Nos podemos refugiar en una reflexión de Arthur Rimbaud. "Adieu" es un breve texto que forma parte de Une saison en enfer,
y creo que se trata de una de las despedidas más hermosas, en su
conmovedora levedad, de la literatura. En él, el cometa que ha ardido
demasiado deprisa desea ya el propio otoño, la oscuridad y el silencio
de los espacios siderales. "Intenté inventar nuevas flores, nuevos
astros, nuevas carnes, nuevas lenguas", se dice a sí mismo, "y he aquí
el resultado. ¡Debo sepultar mis recuerdos y mi imaginación!" Pero
entonces ¿qué eran la poesía y el arte, esas prácticas que él creía
sobrenaturales y por las cuales se siente traicionado? El poeta
reflexiona. Nos está dando la espalda, quizá en la otra habitación con
su mochila para Abisinia ya lista. Ah, un momento, parece que ya ha
encontrado la respuesta: "Maintenant je peux dire que l'art est une
sottise". Ahora puedo decir que el arte es una estupidez. Mientras lo
piensa, Rimbaud está componiendo uno de los poemas más sublimes de todos
los tiempos. Y nosotros aceptamos de buena gana su definición: el arte
es una estupidez. Pero una estupidez sin la que la vida no tendría
sabor, acaso ni siquiera sentido. La literatura, como toda forma de
arte, es una estupidez, concedido, sólo que, como dijo Pessoa, es la
sencilla demostración de que la vida no basta. Y por eso nosotros
seguimos hablando de ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario