A medio día
aparece, desaparece y
se esconde con sus propias palabras,
para no sentir
pesado el silencio
en esa hora negra;
tu fastasma,
se lo lleva el diablo entre maullidos
sus ojos
sin cuerpo
por las calles
que compartimos
se entregan
se entregan
a la oscuridad
complice de
la primera noche
que dormí
con la naturaleza
de una roca,
de alguna forma,
desperté desnuda
con las memorias expuestas;
los dos,
las dos manos mojadas
son sueños de ayer.
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